En la película
Being There se nos muestra una historia muy particular, un posible absurdo en
lo que llamaríamos el mundo moderno: un hombre con alma, espíritu e ingenuidad
de niño. Chance se nos muestra como un personaje muy pasivo, calmado,
totalmente ingenuo y ajeno –en presencia- al mundo que esta más allá de las
puertas del que ha sido su hogar por toda su vida. En el momento en el que este
personaje se enfrenta con esperanza y expectativa a ese mundo que ha
visualizado y en cierto modo memorizado a través -del que podríamos decir-
único reflejo de la cruda y verosímil realidad del mundo que él tiene, su
televisor; vemos como divierte al público con estratégicas, infantiles y
frescas sátiras humorísticas que hacen de muchas escenas entretenidas.
Encontramos cómo
de manera caricaturesca, Chance es introducido en la cúpula del artificialismo
social como un rayo de luz. En un azar del destino llega a la vida de Eve y
Benjamin -unos personajes con una vida política y social muy bien establecida-
que le sirven de compañía, respaldo y catapulta en su incursión a ese nuevo
mundo que sobrevalora la simplicidad o ingenuidad de sus comentarios sobre las técnicas
de jardinería (la única pasión y motivación por algo más aparte de ver
televisión que muestra el personaje principal en toda la película). Las
espontáneas y simples frases de Chance, son mal interpretadas y utilizadas por
los otros personajes como metáforas para sobrellevar asuntos importantes
(económicos, sociales, políticos) es por esta razón, que el personaje se ve
inmiscuido en situaciones burlescas y hasta imposibles de creer.
Podría catalogar
esta película como una comedia dramática gracias a su tono pausado, sarcástico,
frío y elegante que –sin dudarlo- al final deja a su audiencia cuestionándose
aspectos importantes de la vida. El director y el reparto lograron a mi juicio
una combinación fantástica e irónica de principio a fin. La película nos
muestra las irracionalidades de la sociedad en que vivimos, dejándonos muy en
claro el papel fundamental e importante que juega la televisión como instructor
del mundo moderno. Con este guión, se nos plantea la situación en la que se
encuentra el ser humano respecto al conocimiento; Chance logra captar la
existencia de dos mundos: el primero, que podemos tomarlo como la casa en la
cual vivió y creció. Y el segundo mundo,
lo captaría a partir del momento en el que sale de esa casa y coloca en experiencia
las cosas que aprendió gracias a su televisor.
En el inicio de
la película se nos contagia esa peculiaridad y fascinación por el aire
pintoresco e infantil del personaje principal mientras en su desarrollo, las
ganas de reír son muchas veces incontenibles. En el desenlace de la historia
cuando nos muestra la “nobleza” de nuestra humanidad la risa se convierte en un
innato deseo de vergüenza por el esquema social que llamamos sociedad.
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